lunes, 1 de julio de 2013

ESTUDIOS SOBRE LA PROPAGACIÓN DEL CAPITALISMO EN ESPAÑA

Con los siguientes ensayos pretendo examinar la forma, en perspectiva histórica siempre, por la que se instaura el modelo capitalista en lo que hoy conocemos como el Estado de España. El cambio de modelo no fue algo fácil, ni mucho menos.
Sin embargo, identifico dos fallos principales de la historiografía convencional u “oficial” que me motivan a realizar este esfuerzo de recopilación y de redacción.
El primero de los fallos es asumir que el cambio al capitalismo (en esta parte introductora, me referiré más bien a la versión política, el liberalismo) fue un cambio espontáneo, pausado, popular, y que se hizo motivado porque la ciudadanía quería que el modelo o el sistema cambiara. Los hechos históricos demuestran que eso no es así, por tanto, el siguiente paso es preguntarse ¿por qué los ciudadanos castellanos no querían un cambio de sistema? ¿Qué tuvo que ocurrir para que al final, éstos si aceptaran y legitimaran el cambio de sistema?
El segundo de los fallos, es separar la historia, de la política, y de la economía, cuando es un único cauce, son distintas piezas, si, pero del mismo rompecabezas que conforman los hechos, que deben ser examinados siempre para entender el presente y el mundo en donde vivimos.

Antes de meterme en frondosos asuntos, creo que es importante que definamos lo que entendemos por SISTEMA o por MODELO, pues constantemente aparecerán estos términos en mi exposición. Por sistema, se entiende una forma de organización política, económica y por ende social de un territorio.
Cada sistema tiene su particularidad, cada sistema prioriza sus objetivos y el orden social para el que se le creó. Por ejemplo, el capitalismo prioriza la rentabilidad económica, la eficiencia de los recursos lo que permite generar mayor riqueza.
El comunismo, otro sistema, prioriza la colectividad, la razón de Estado con la disculpa de que éste encarna a toda la sociedad. Por tanto, el sistema comunista no prioriza la eficiencia de los recursos, sino a la sociedad y a su Estado.
Son sistemas muy distintos, por tanto implican formas de organización política y económica muy distintas.




DATOS PREVIOS AL ESTADO ESPAÑOL y CONTEXTO

Uno de los hechos fundamentales de la historia de España es el reinado de los reyes Católicos. Todos conocemos las enormes hazañas que éstos emprendieron, pero me gustaría enfocar más la forma de constituir el poder político que tuvieron.
El reino de Castilla, que se en fraternaba con la Corona de Aragón tras este matrimonio, fue el reino pionero en el mundo en constituir lo que se llama el Estado Moderno (referido así por la Edad Moderna).



Escudo de la unión de la Corona de Castilla y de la Corona de Aragón.
Ambos reinos, formaron el primer Estado moderno del mundo conocido.


El Estado moderno constituía el fin de un sistema, el feudalismo, y el paso a un nuevo sistema algo difuso que no entraré en detalles, al menos de momento.
El Estado moderno representaba y maximizaba el poder de los reyes. Hasta entonces, las Coronas firmaban acuerdos con la nobleza para establecer vínculos de vasallaje con la población. En el Estado moderno quedaba todo el territorio unificado a las órdenes del rey en cuestión, el cual pasaba a tener el poder supremo dentro de ese Estado, y establecía el ordenamiento social que él impusiera.
No sólo eso, el Estado moderno incorporaba instituciones como las Cortes, que servían como concejo entre notables y el rey. El Estado moderno implicaba unos tribunales de justicia, en donde se aplicaban las leyes que el rey y las cortes habían sancionado. También implicaba una burocracia, muy débil, pero que empezaba a nacer con el fin de mejorar la comunicación, la toma de decisiones, o la tributación.

A mi no me cabe la menor duda, esta nueva forma de organización ES MUCHO MÁS EFICIENTE desde el punto de vista de la gobernación de un territorio. Esta eficiencia añadida que consiguen inéditamente en el mundo los reyes católicos, son los que permiten a Castilla extender su zona de influencia y luego su imperio por el continente americano y europeo. La recaudación de impuestos mejora, lo que permite armar más y mejor tropa. La fiscalización y el control a través de la ley mejora el conocimiento sobre el terreno, sobre lo que ocurre en el Estado, y permite tomar a los reyes decisiones con mayor información, con más precisión y por tanto, optimizando su poder de gobernación.


Dominio de la “Monarquía Hispánica” en Europa.
Territorial y militarmente se demuestra, que la constitución del Estado moderno
Otorga enorme ventaja a Castilla y Aragón.


El nuevo Estado explora “el nuevo continente” y es el primero en cartografiar América. Bajo la forma de organización política anterior, resulta
difícil pensar que se hubiese llegado a tal logro.


  

Tanto en economía como en política, las ventajas consiguen posicionarnos en puntos mejores con respecto a los demás. Al igual que una empresa innovadora, la monarquía hispánica constituye el Estado moderno que le permite una hegemonía mundial durante casi 120 años, el conocido como “Siglo de Oro español”. Sin embargo, las distintas monarquías y naciones europeas, realizaron maniobras parecidas para constituir sus propios Estados y maximizar el poder de sus reyes, de esa manera conseguir más influencia, más riqueza, y más poder militar, comenzaría entonces, la fase precapitalista, o la FASE MERCANTILISTA, que cubre casi toda la Edad moderna en la mayoría de países europeos.
La Corona “española” sin embargo, confío excesivamente en las ventajas que le daba el Estado moderno, cuando monarquías como Inglaterra ya configuraban un sistema alternativo en el siglo XVIII. El modelo castellano, por tanto, cae por su falta de innovación ya en el siglo XVII, cuando es superado por otras naciones como Holanda o Inglaterra, países que crearon su propio Estado y configuraron un sistema bastante ambicioso.

Llegado el siglo XVIII la mayoría de naciones europeas no sólo habían constituido un Estado moderno mercantilista, sino que habían enfrentado su Estado con los demás, originando sangrientas guerras que habían devastado el continente. Ante ese panorama, Inglaterra decide darle una vuelta de tuerca más, y transforma gradualmente el que era un Estado moderno, en un Estado liberal, embrión de lo que luego será un sistema capitalista en toda regla.

No hace falta decir que esta invención, le proporcionó una ventaja notable que aprovechó invadiendo nuevos territorios, sometiendo a distintas naciones y venciendo en distintas batallas a sus tradicionales enemigos: España, Francia u Holanda.


FASES PARA EL LIBERALISMO ESPAÑOL

Siguiendo la exposición que he realizado, puede deducirse que el atraso de España ya en el siglo XVIII y XIX se le atribuye a la falta de renovación de su organización política y económica.
El país logró enorme esplendor con la constitución del Estado moderno, pero dos siglos más tarde Inglaterra constituía el embrión del Estado liberal, liberal-capitalista, lo que le otorgó una ventaja absoluta sobre sus rivales, el resto de naciones europeas.
En cierta manera, ésta constituye una explicación a la hegemonía británica a partir del siglo XVII-XVIII.

En España el proceso de transformación al Estado liberal fue duro, difícil y como se mencionó, tardío. Sin embargo, sin esa transformación España hubiese quedado relegada y probablemente, destruida por sus enemigos.
La clase gobernante española conocía de las desventajas de un sistema obsoleto y débil, pues la decadencia del Imperio es evidente ya en el siglo XVII (áquel siglo hubieron más de 8 bancarrotas de la Hacienda, por ejemplo), sin embargo nunca hizo una reforma tan decidida como Inglaterra, o después Francia. Sólo cuando las tropas napoleónicas ocupan militarmente España, las clases dirigentes se replantean el sistema político y económico del país. A partir de ahí, no había vuelta atrás: era necesario adaptarse a los nuevos tiempos y hacer de España un país liberal, para generar el nuevo sistema capitalista.


Las fases que sigue España para modificar el sistema pasado, e implantar el nuevo sistema liberal son las siguientes.

1) FASE INTRODUCTORIA: Finales del siglo XVIII – 1860/70
Esta fase incluye desde los postulados teóricos de Jovellanos, a finales del siglo XVIII, hasta la Constitución de Cádiz de 1812, en donde España se confirma y se reafirma finalmente como un Estado liberal, comprometido con dicho proyecto.
Esta es la fase del crecimiento económico y de la reordenación jurídica, social, política y militar del país para establecer las condiciones mínimas y BÁSICAS para el desarrollo del capitalismo
La fase introductora durará hasta después de la I República, en cuando se llega a pensar que el nuevo sistema lo único que ha generado es caos al país.

2) FASE DE AMPLIACIÓN: 1870 – 1923.
Esta fase se extiende desde la Restauración monárquica de Alfonso XII hasta el golpe militar de Primo de Rivera en 1923. En esta fase se produce el proceso de ampliación, a toda la nación, de las condiciones liberal-capitalista, así como se refuerzan los mecanismos policiales, jurídicos, y de infraestructuras, en suma, los mecanismos de control.
Pero no sólo esos, los mecanismos de inclusión son los más numerosos de esta época, con la propagación de sindicatos, el voto universal masculino, los partidos obreros o la prensa de masas. De todo ello resulta mayor legitimación del sistema y una extensión del mercado, así como una fase muy débil de industrialización, lo que lleva a algunos economistas a decir que esta es la fase de desarrollo.

3) FASE DE IMPOSICIÓN Y CONSOLIDACIÓN: 1923 – 1975



4) FASE DE CAPITALISMO AVANZADO, MODERNO Y DESARROLLADO: 1975 en adelante.



Continuará

lunes, 3 de junio de 2013

PLATÓN Y LA ECONOMÍA

Platón menciona cosas muy interesantes, e introduce muchos conceptos económicos modernos.
Veamos.


· PENSAMIENTO GRECORROMANO

Quienes empezaron a pensar sobre el ser, sobre el entorno, sobre las pautas que se pueden establecer en las sociedades y demás teorías, que dan explicación y sirven de predicción, fueron los filósofos griegos (400 – 300 a.C.).
La tradición analítica del pensamiento griego estudia cuestiones de filosofía, política, derecho, ética, y también de economía (es decir, de asignación de recursos). Tratan cuestiones sobre la gestión pública y el ordenamiento social.
El pensamiento romano sigue esta tradición y además desarrollan los contratos para préstamos, con posibilidad de interés.




PLATÓN

Platón es uno de los célebres filósofos de la historia. No se va hacer exposición de todas sus ideas, sino más bien, de las que tienen un carácter económico, y que podamos utilizar como precedente para nuestra historia.
Platón considera que el individuo no es autosuficiente, asunto muy relevante, pues implica que tiene que establecer relaciones con los demás individuos para su subsistencia. Esas relaciones, implicarán un intercambio.
Las necesidades de los individuos, por tanto, llevan a la ayuda mutua y a la cooperación.
Una vez se reúnen un cierto número de individuos suficientes (un agricultor, un albañil, un tejedor, y otras cuantas profesiones que Platón señala) se conforma una polis, o un Estado. La polis, al igual que los individuos, no son entes autosuficientes, por lo que toda polis tendrá que producir más de lo que necesita, es decir, debe producir excedentes, pues éstos son necesarios para el intercambio entre las polis (sólo con exportaciones puede importarse).

Como se dijo, la ayuda mutua, la cooperación fuerzan las relaciones de intercambio. Para agilizar y hacer más eficiente estas relaciones de intercambio, se precisa de una MONEDA y un MERCADO.
Para Platón el intercambio es un juego de suma positiva en un sistema de libertad: de no coacción y de no engaño. De lo contrario el intercambio es forzoso y desfavorable, como es lógico. Más adelante, en la Edad Moderna, esta idea sería reforzada. El intercambio, al ser un juego de suma positiva, genera riqueza… pero Platón no llegó a enunciar completamente esta cuestión.

Platón no veía el comercio como una actividad, y pareciese que es en cierto modo, contrario a él, por razones de orden social e incertidumbre que se tratarán a continuación.
Habla también del dinero, del “dinero signo” mediante moneda fiduciaria, es decir, una moneda con valor metálico irrelevante y con un valor de cambio pactado y establecida antemano.
Introduce la DIVISIÓN DEL TRABAJO en el concepto de “número de individuos suficientes”. La naturaleza da capacidades distintas que deben ser aprovechadas. Estas capacidades sirven como elemento de ESTRATIFICACIÓN SOCIAL. Platón aconseja que la estructura social sea poco variante y permeable, pues así se genera mayor certidumbre y se promueve el orden social. Es por ello que Platón rechaza el comercio: éste fomenta la concentración de la riqueza y altera las relaciones de poder, lo que terminará por alterar el orden y la jerarquía social.
Platón habla sobre la demanda. Dice que ésta es buena y mala a la vez, por lo que la considera de moral neutra. En ocasiones puede conducir a la guerra. El estallido de una guerra, explica, puede deberse ante la falta de prosperidad, que busque precisamente animar esa demanda o establecer controles poblacionales.


Para finalizar, se deduce que Platón valora intensamente el orden, la justicia y la estabilidad en las sociedades.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Economía y tradición religiosa.

Si definimos la economía como el conjunto de decisiones que toman los individuos o las organizaciones humanas respecto a las mercancías escasas o perecederas, podemos entender que entre la economía y la religión hay estrechos vínculos, pues en la medida que la religión moldea las conductas y la toma de decisiones de los humanos, se verá condicionada la economía en el sentido que la religión describe.

Todos reconocemos que el papel de la religión en el mundo Occidental cada vez es más limitado, pero no ocurre así en otras partes del mundo.
A continuación presentaré un breve análisis sobre las relaciones entre economía y religión en perspectiva histórica.
Si hoy en día nos hallamos dentro de un sistema liberal, capitalista y quizás, neoliberal (habría que estudiar bien esa última afirmación, pues España en materia de intervencionismo keynesianista no se queda atras), en su día el sistema fue otro. La religión marcaba unas normas morales que ante nada podían ser trasgredidas por motivos económicos, y eso a fin de cuentas, marcaba el pulso económico de la época.






· TRADICIÓN, PENSAMIENTO RELIGIOSO
y sus enlaces con la economía

El pensamiento religioso condenaba severamente la usura. Esta proposición, fue común para las 3 grandes religiones, aunque tuvo sus discrepancias.
Si comenzamos con la Biblia y el mensaje que lanza al pueblo de Israel, percibiremos varias disposiciones que tienen un marcado carácter económico y que venían a suponer condiciones y pautas al comportamiento humano. Se ha de recordar, que la economía precisamente estudia eso: comportamientos y decisiones humanas, en lo referente a los recursos escasos.
Entre las cuestiones que la Biblia menciona encontramos las siguientes
- “Ama a tu prójimo como a ti mismo”: Lo que podría interpretarse como una atención a las necesidades de los demás partiendo de nuestro propio interés. Es decir, las personas guardan relaciones afectivas entre ellas, y dependiendo de la situación emocional y física que se encuentren los demás, tendrán una influencia positiva o negativa sobre nosotros mismos.
- “Se aconseja un jornal al final del día”: Se postula que las personas deben ser retribuidas por su trabajo. De esa manera, la Biblia desaconseja la esclavitud y demás formas de explotación de las personas y de su mano de obra.
- “No se aconseja una jornada de trabajo muy intensa”: Reafirmando la proposición anterior, la Biblia vuelve a negar la explotación o el abuso de la mano de obra.
- “Las personas tienen derecho a un día a la semana de descanso”: Siguiendo las anteriores proposiciones, se recomienda que las personas no tengan una jornada muy intensa ni una vida excesivamente laboriosa. Se sugiere que la persona tiene el legítimo derecho al descanso. Esto resulta evidente por varios motivos: se reponen fuerzas, sirve como motivación al trabajador, le permite disfrutar de la compañía de su familia y de los suyos… y todo esto, muy probablemente, se traduzca en unos mayores resultados laborales.
- “Se ejercerá un año sabático”: En esta propuesta, la Biblia aconseja a practicar una año sabático cada 7 años, es decir, en ese año se condonarán las deudas y se liberarán a los esclavos. Ese año tampoco debían cultivarse las tierras.
Esta limitación, que suena utópica, provocó enormes consecuencias en la sociedad de antaño. Una era en los fondos que se prestaban. Como es lógico, nadie quería prestar su dinero en la cercanía al año sabático, por lo que los préstamos se concentraban los primeros años. Otra incidencia que tuvo fue el que los préstamos eran, casi siempre a corto plazo, debido a esto mismo.
Las tierras, que no debían ser cultivadas en año sabático, eran cultivadas por no judíos con unos contratos “repos”.
- “Se ejercerá un año jubilar”: Lo que suponía que las tierras no podían estar en manos del mismo propietario durante más de 50 años. Esto tiene unos efectos enormes en la escala económica, pues supone que la propiedad (derechos de propiedad más bien) se tendía a descentralizar cada cierto tiempo, evitando la excesiva concentración de riqueza y poder.


Siguiendo con la tradición religiosa, elaboro un sintético esquema que resume las principales ideas de carácter económico de cada religión.

JUDAÍSMO: Eran favorables al comercio, aunque no lo aceptaban de manera incondicional pues hacían distinción entre los beneficios legítimos y los beneficios ilegítimos, derivados de la usura.


CRISTIANISMO: Condenaron la usura por ser contraria a la caridad, una de las normas morales básicas de todo buen cristiano



ISLAM: Fueron muy severos respecto al asunto de los intereses. El motivo es que muchas personas contradecían la moral religiosa con tal de obtener los ilegítimos beneficios, muy onerosos, a todo esto. Por ello conocían ya que toda restricción o prohibición suponía, a veces, incentivos para romperla. “Hecha la ley, hecha la trampa”.

sábado, 18 de mayo de 2013

Estudiando los orígenes del valor de las cosas de la mano de W.S. Jevons


El origen del valor en las cosas
según W.S. Jevons
(Utilidad y escasez en lugar del trabajo)


Es muy importante conocer cómo se determina el valor de las mercancías y de los objetos que existen, para ello Jevons contradice la teoría clásica del valor basada en el trabajo.
Como sostenían la mayoría de autores clásicos, encabezados por D. Ricardo al cual Jevons señala, todo valor proviene del trabajo que se ha necesitado para la elaboración de dicha mercancía. En caso de haber utilizado capital, éste no es más que la acumulación de factor trabajo, por tanto, en última instancia todo valor viene determinado y es proporcional al factor trabajo. Jevons señala que esta teoría “no puede sostenerse ni por un momento”.
En su lugar, Jevons pone condiciones para que un objeto tenga valor. Sin éstas, el producto en cuestión no tendrá ningún valor, ni habrá necesidad de intercambiarlo.
La UTILIDAD es absolutamente esencial para el valor. Como se mencionó en las mercancías de valor negativo, éstas carecen de valor pues no aportan ninguna utilidad, sino más bien todo lo contrario. Por tanto es indispensable la utilidad, para que algo tenga valor positivo, pues aportan placer y satisfacción, o evitan dolor o sufrimiento… eso es lo que realmente les da valor.
Asumiendo que las mercancías tienen utilidad, se introducen otros dos conceptos más determinantes para asignar un valor: la ESCASEZ y la CANTIDAD DE TRABAJO.
Las mercancías abundantes, pueden tener utilidad, pero al ser abundante no sean deseadas. Recordemos que la intensidad del deseo era una de las claves del valor para Jevons, al que denominó grado de utilidad final (después conocido como utilidad marginal). Los objetos escasos son deseados con mayor intensidad, y el estima que se les tiene es mayor, por tanto implican un valor necesariamente mayor.
La ESCASEZ, por tanto, es la segunda cualidad fundamental que necesita un objeto para tener valor según Jevons.

Para ejemplificar lo enunciado se tratará el caso del pan. Recordemos que Jevons quiere un uso correcto y matizado del concepto de “valor”, y así lo haremos para entender mejor sus premisas. El pan tiene un valor de uso (una utilidad total) muy elevado, pues es un alimento indispensable y que puede consumirse a lo largo de toda la vida, con multitud de combinaciones. Sin embargo, en caso de que exista abundancia de este alimento, o que seamos personas que consumimos una ración diaria de pan determinada (4 o 5 rebanadas, por ejemplo), la intensidad o el deseo de consumir más pan se reduce notablemente. El pan pasa a ser algo cotidiano y abundante, por lo que el deseo por consumir pan pasa a un segundo plano, y por tanto el valor determinado por el deseo, el grado final de utilidad (Utilidad marginal, recordamos) disminuye considerablemente.
Los conceptos de utilidad, y grado final de utilidad, relacionado éste último con la abundancia y la escasez, son claves.
Jevons tras esto afirma: “Me permito sugerir que esta sensación definida de valor es probablemente idéntica al grado final de utilidad”

Todavía falta la cuestión del trabajo sobre el valor. A pesar de que Jevons niega las teorías clásicas, debe responder como influye el trabajo al valor sobre las cosas. En primer lugar introduce un ejemplo con el que desmitifica la teoría clásica “los libros antiguos, monedas y antigüedades raras tienen valores altos y no son en absoluto susceptibles de producción actual. Se contradice así la idea de que el valor depende del trabajo”
También hace ejemplos con empresas. Una empresa puede tener un alto número de trabajadores, sin embargo, su valor dependerá del deseo o la simpatía que tengan las personas con dicha empresa.
Tras esto, después hace una matización que es de suma importancia, pues no niega la influencia del trabajo sobre el valor, sino que lo comprende de manera distinta.
“Aunque el trabajo nunca es la causa del valor, es en una gran proporción de casos la circunstancia determinante”. Es decir, el trabajo genera unas circunstancias que llevan a condicionar el valor. Al igual que cuando se trataba el valor de cambio y se decía que éste venía determinado por unas situaciones, éstas, son las que condiciona el factor trabajo.
Para este asunto, Jevons enuncia una cadena de causalidades que se denomina CADENA DE JEVONS, y que será tratada en aparados posteriores.



En resumidas cuentas, la cadena de Jevons enuncia lo siguiente:

"El coste de producción determina la oferta;
la oferta determina el grado final de utilidad (utilidad marginal);
el grado final de utilidad determina el VALOR"

sábado, 16 de marzo de 2013

LA DOLOROSA CRISIS DE LA DEUDA (3ª parte)


LA CRISIS DE LA DEUDA



(3ª parte)



Las posturas ante una crisis de la deuda 

y la crisis de la deuda en España





¿CÓMO PONER SOLUCIÓN A UNA CRISIS DE LA DEUDA?

No se podría señalar con absoluta certeza cual es la medida o conjunto de medidas que pondría solución a una situación de crisis de la deuda.
Las posiciones según ideologías y situación financiera (acreedores y deudores) varían mucho, pero podríamos decir que las más extendidas y “machacadas” han sido las posiciones que defendía el FMI y el conjunto de acreedores materializados en el G7. Estas políticas han sido expuestas en el apartado sobre el Consenso de Washington, documento que puede servir mismamente para explicar las directrices del Banco Mundial y del FMI. 
(apartado 5. PLAN BRADY Y CONSENSO DE WASHINGTON. FASE III)

En el largo plazo se ha podido observar marcadas diferencias en los resultados “neo-liberales” aplicados en la región latinoamericana. Unos cuantos países han derivado en profundas crisis financieras, otros en gobiernos totalmente opuestos al bloque del FMI-BM y otros han asumido el papel de reforzar estas políticas del Consenso.
La disparidad de resultados por tanto es evidente. No sólo eso, a pesar del crecimiento del PIB durante los últimos años, problemas como la pobreza o la desigualdad siguen siendo persistentes. He ahí el contraste de una cierta estabilidad macroeconómica actual de las naciones latinoamericanas a costa de descuidar otros aspectos de las políticas sociales.

Otras posturas alejadas de lo “popularizado” por el FMI son las políticas de deuda odiosa. Al declararse la deuda, “deuda odiosa” ésta pasa a ser ilegitima y el gobierno en cuestión suspende sus pagos al servicio de la deuda. Esto ha demostrado presentar enormes pros y contras, que deben ser ante todo valorados y analizados. Lo cierto es que históricamente las reestructuraciones de la deuda por España han sido numerosas, sobre todo en el siglo XVI y XVII. Se suspendían los pagos que vencían en el corto plazo y se postergaban unos años. También se reducía el tipo de interés que desembolsaba la Corona por los bonos, concepto llamado “quita”.
En los años 30 hasta 14 países latinoamericanos declaraban la “deuda odiosa” y por ende su impago.
Desde luego la situación de los años 80 demostró que los acreedores en bloque pudieron evitar este tipo de políticas incitando a las economías endeudadas a acudir a los planes de ajuste que ellos mismos proponían.
Argentina en el año 2001 suspendió pagos con una deuda de 145.000 millones de dólares (aprox.).
En 2008 el gobierno ecuatoriano decide denominar su deuda ilegitima y “odiosa”, suspendiendo pagos en torno al 70% del total de la deuda.

La última de las posturas señala que se debe apelar al Estado para que éste, precisamente en un momento de aguda crisis, intervenga con recursos públicos en la economía fomentando las obras públicas y todo tipo de inversión pública que genere empleo, producción y rentas. La experiencia histórica más reseñable de este tipo de políticas es el “New Deal” de EE.UU. Dicho plan llevado por el gobierno Roosevelt, aprueba la inversión de cuantiosas sumas para obras públicas, reforestación, apertura de industrias, reorganización bancaria, mejora del sistema eléctrico. En su segunda fase iniciada desde 1936 incluye medidas de carácter social más evidente como el seguro por desempleo y las pensiones. Evidentemente el New Deal fue un plan que obtuvo resultados muy positivos en cuanto a producción y desempleo. EE.UU vivía una época especialmente mala tras el inicio de la depresión de 1929, y había alcanzado una tasa de desempleo desorbitada.
Podría por tanto decirse que la actuación del gobierno norteamericano fue decisiva para impulsar la inversión, en consumo, y luego el empleo.
En el contexto actual se han de marcar las diferencias pertinentes para hacer un correcto análisis. Y la verdad es que los Estados europeos en crisis disponen de pocos recursos: precisamente de eso trata la crisis. Si hay crisis no hay abundancia de recursos, por tanto no hay margen de actuación alguno. Los enormes déficits presupuestarios consumen buena parte de los recursos nacionales, lo que deja al Estado maniatado a los prestamistas extranjeros pues de ellos depende si el Estado en cuestión obtiene dinero. En otras palabras, la acción del Estado es muy limitada, cuando no imposible, pues por las políticas de “gasto público” no puede actuar y por las políticas de recaudación podría conceder determinados incentivos, pero en un contexto de crisis de la deuda estos incentivos no pueden ser promulgados, salvo de ser de buena rentabilidad. La contracción constante del gasto público impide al gobierno fomentar la producción y el empleo… precisamente cuando éste asume a la nación en un proceso de depresión o devaluación interna, buscando la caída de los precios, de los costes laborales y así una mejor competitividad. Tanto con las políticas monetarias restrictivas de Latinoamérica como con las políticas fiscales restrictivas de Europa no se pueden dar recursos extra al Estado en el corto plazo, pues estos recursos se resienten y menguan por la actividad contractiva de la economía, ello repercute en una menor recaudación y en un mayor déficit.
Sin esos recursos extras el Estado tiene poco margen de maniobra. Menos puede impulsar un plan a gran escala como fue el New Deal.
Cuando los acreedores presionan sobre la nación deudora sobre la reducción de sus déficit, esta economía entra en un contexto de decrecimiento y recesión. Los recursos del Estado vienen precisamente de aquellos Estados acreedores que exigen, para seguir con los préstamos, una reducción del gasto público. Ello impide cualquier tipo de plan ambicioso, por tanto, esta posición no resulta del todo realista.


RELACIÓN DE ESPAÑA CON EL CONCEPTO DE CRISIS DE LA DEUDA

Resulta al menos sorprende estudiar el caso de la deuda en Latinoamérica y luego comparar los hechos que están ocurriendo en España desde el año 2008.
Desde el año 1998 España ha repetido el problema macroecónomico que forzó a las naciones latinoamericanas al problema de la deuda externa.




Ahorro, Inversión y saldo por cuenta corriente en España. 1995 - 2008



Saldo de la balanza por cuenta corriente de España. 1950 – 2007
En el año 2007 el déficit corriente alcanza una cifra record de casi el -12% del PIB.



Como puede apreciarse en los gráficos, España entra en déficit corriente a finales de los 90. Ello tiene dos explicaciones, principalmente.
En primer lugar es evidente un nivel de importaciones superiores a las exportaciones, que resultan en un déficit comercial que favorece en buena medida el déficit corriente.
En segundo lugar, como apreciamos en el primero de los gráficos, la inversión del país supera ampliamente la capacidad de ahorro, que a mayor problema va cayendo a lo largo de toda la década.
Estos dos hechos fuerzan a la economía española a endeudarse masivamente estos años, cuando España crecía por encima de las economías de la UE.

Explicaré brevemente los motivos de este desequilibrio macroeconómico

· Las exportaciones crecen durante todo el periodo, pero la entrada en el euro así como una inflación normalmente por encima de la UE llevó a las exportaciones a perder competitividad y cuota de mercado. En esta partida destaca muy positivamente el turismo, que reequilibra la balanza comercial por la parte de los “servicios”

· Las importaciones se disparan durante todo el periodo. Se ha de recordar que las importaciones tiene una elasticidad-renta mayor a 1, por lo que al crecer la renta (como lo hizo durante todo el periodo 1995 – 2008), las importaciones crecen en mayor medida que ésta. Así, no sólo no se corregía el déficit comercial sino que se profundizaba

· La inversión se dispara pues la llegada de millones se nuevas personas al país amplía la fuerza de trabajo. Así, se construirían cientos de miles de viviendas, se ampliarían notablemente las infraestructuras, se reforzarían los municipios, las zonas urbanas y no urbanas, etc… Ello supuso un despegue de la construcción, con todo lo que ello supone. La construcción es un sector productivo con enormes efectos de arrastre, por lo que se estimula todo tipo de industrias relacionadas con la construcción, como pueden ser desde la cerámica, el cemento, la porcelana sanitaria, o la grifería.
Al factor de la inversión ha de sumarse unos tipos de interés en decrecimiento, que animaron aún más el crédito. Así, gran parte de las inversiones, pero también el consumo, se empezó a ejecutar en forma de créditos o préstamos bancarios

· El ahorro cae a lo largo de los años debido a las positivas perspectivas de futuro. El empleo cada vez es mayor, y por tanto también las rentas que se perciben. Ello lleva a un consumo frenético, ya sea en efectivo o en crédito, que reduce considerablemente el ahorro.

Los resultados son los mismos que resultaron de las políticas ISI de los países en desarrollo. El endeudamiento privado se dispara, pero no sólo ello. El endeudamiento exterior había sido la fuente principal de este endeudamiento, que estaba desbocado pero que sin embargo, poco se hacía para su corrección, pues lo único que importaba es que en aquel entonces, España creaba empleo y riquezas.

En el siguiente gráfico puede apreciarse la realidad. Durante casi todos los años 90 la deuda privada se mantiene estable, e incluso desciende, muy probablemente por las recesiones que se vivieron en los años 1992-93 y el problema del desempleo que generó. Mientras tanto, la deuda pública caía en una clara política de estabilización de las cuentas públicas, aspecto fundamental para el ingreso de España en el euro.
A partir del año 2000 aproximadamente, la cifra de endeudamiento privado se dispara, desde el 150% del PIB, hasta el 300% del PIB. Es decir, la cifra se duplica en cuestión de 7 años. En términos brutos y aproximados, el endeudamiento privado ascendía a unos 3 billones de euros, una cantidad inasumible que demostraba como el problema por cuenta corriente era grave y debía atajarse.


Endeudamiento en España. 1989 – 2007.
En estos años se aprecia como se dispara la deuda privada, mientras la deuda pública se contiene. Todos estos datos, en términos relativos del PIB.


En el año 2007 comenzaría una crisis financiera en los EE.UU, que se extendería por los mercados financieros rápidamente al conjunto de países más desarrollados, empezando por Europa.
Entonces se descubrió que parte del dinero con el que el sistema contaba y operaba, era ficticio, pues el sobreendeudamiento forzó a conceder préstamos inadecuados, y tras una serie de acontecimientos, se desveló el evidente riesgo de impago de varios agentes. Ello desata el pánico y restringe el crédito, el cual era fundamental para una economía deudora como España.

Al igual que ocurría en los años 70 en Latinoamérica, el endeudamiento había sido la base del funcionamiento económico de la nación. En el momento que éste escasea, e incluso peligra, surgen situaciones complicadas que fuerzan repentinamente a la economía a solucionar en el déficit que presentan.
España no estaba en el modelo de industrialización por sustitución de importaciones, pues ya era una nación industrializada plenamente desde los años 60, y porque en un mercado común no se podían restringir la entrada de importaciones. Sin embargo, para la enorme inversión que había hecho España durante los 90 y hasta el 2007 se necesitaban recursos. Estos recursos, principalmente, eran dos. Las importaciones, que permitían en ocasiones traer maquinaria o tecnología nueva, así como innovaciones o todo tipo de productos que la economía nacional no genera pero necesita. Aquí es importante la importación de petróleo, pues éste es una de las principales importaciones en términos monetarios de la economía española. En segundo lugar España debía “importar ahorro” pues al superar la inversión a los niveles de ahorro, la economía estaba consumiendo más recursos de los que producía, recurriendo inevitablemente al endeudamiento.

En el año 2008 podría oficializarse el problema financiero que empezarían a vivir las naciones Occidentales industrializadas. En septiembre de 2008 Lehman Brothers, un banco estadounidense, suspende pagos por valor de unos 600.000 millones de dólares (el 50% del PIB de España aproximadamente) lo que trae consigo inmediatamente una crisis de liquidez. El sistema bancario mundial se tambalearía tras esta situación. No sólo eso, grandes compañías norteamericanas y europeas estaban a punto de la quiebra, algunas de célebre renombre como General Motors. En resumidas cuentas, el capital multinacional y más grande se ponía en jaque, comprometiendo la producción, el empleo y la imagen de los distintos países. Fue entonces cuando EE.UU y Europa recurriendo a la intervención pública, con cuantiosas inyecciones de recursos monetarios a las empresas en peligro. Así, los Estados acudían a una gran nacionalización de los sectores productivos, pero este hecho no fue presentado así, ni mucho menos, pues ante todo se ha de reconocer que fueron momentos muy duros para las naciones, que temían una crisis de similar magnitud a la de 1929.
En España esto no ocurría, principalmente, porque 2008 fue año de elecciones, y el hecho de presentar los hechos tal y como eran hubiesen modificado, al menos, la campaña electoral.
A partir de 2009 las economías entran en recesión y deflación, siendo el año por excelencia de destrucción de empleo y producción. Las recesiones oscilan dependiendo de los países. En España el PIB caería en torno al 3% en el año 2009. Ante esta situación el gobierno propone un Plan de Estímulo económico (Plan E) de claro corte keynesiano, en el que se busca la inversión de 50.000 millones de euros para reactivar la economía.
Lo cierto es que el empleo y la economía mantuvieron su espiral contractiva. Probablemente esta situación hubiese sido aún peor sin ese Plan de estímulo, pero éste tuvo una vigencia tan corta y unos objetivos tan “mediocres” que un año después comenzaba un endeudamiento brutal del sector público sin que la situación se hubiese corregido, ni mucho menos.
A esto ha de sumársele una breve, pero letal política monetaria del Banco Central Europeo, que es quien dirige la política monetaria de España y de todos los países de la zona euro. El entonces presidente, J.C Trichet decide elevar los tipos de interés, es decir, una política monetaria restrictiva, cuando lo demostrado por la crisis de los años 30 es que lo necesario era la búsqueda del crecimiento de la economía, no su depresión. Aquella decisión da entender que el ex presidente de del BCE veía con confusión los ejemplos históricos de los años 30, 70 y de la crisis de la deuda de los años 80 y 90.

Debido a que el sistema bancario estaba al borde del colapso, y el sobreendeudamiento privado que sale a la luz, se termina el crédito al sector privado: empresas y familias. Sin nuevas inversiones, y poniendo fin drásticamente a las ya existente, se derrumba el empleo. Lo más preocupante no era el clima social que ello podría crear, pues la prestación por desempleo del gobierno era bastante generosa y las personas aún tenían la esperanza de “reciclarse”.  Lo realmente preocupante de este hecho es el desplome de los ingresos del Estado y de sus administraciones. Al caer el empleo y la construcción, cae una parte considerable de los ingresos, desajustando el presupuesto. A esto ha de sumársele el Plan de reactivación económica de 2009, y otras políticas que buscaban la recuperación económica a base de extender el gasto público.
La consecuencia, muy evidente, fue que el superávit existente se hunde hasta un déficit presupuestario del -11% del PIB (más de 100.000 millones de euros de gastos más que ingresos).


UNA NUEVA VERSIÓN DEL FMI. LAS INSTITUCIONES “EUROPEAS”.

Tras conocer el enorme déficit fiscal, la UE exigiría al gobierno español que practicara de inmediato una política de ajuste, que debería atacar principalmente el déficit en las cuentas del Estado. Se da por entender así, que el enorme déficit corriente que fue el causante de la mayor parte del endeudamiento en España (en torno al 70 – 75% del total), no es tenido en cuenta o es menospreciado, muy probablemente, por los propios efectos depresivos de la economía y las políticas que se trazarían para los próximos años.
En mayo del 2010 se exige y se aprueba el primer plan de ajuste, con pobres resultados macroeconómicos, pero que permiten incluso a la economía crecer unas décimas. El aumento del desempleo es aún mayor que en zonas de Latinoamérica. La excesiva especialización en la construcción así como el incremento descomunal de la población activa durante el periodo 1999 – 2007 puede ser una de las explicaciones. En estos años, más de 5.000.000 de extranjeros entraron al país en una época en donde se precisaba su mano de obra (esta afirmación es cuestionable pues de no haber sido así el resultado hubiese sido un aumento de los salarios, algo que no le convenía a la patronal).

La crisis de la deuda es evidente en España, pero ésta no ha sido tan acusada como en Latinoamérica gracias al amparo de la Unión Europea, que es socio, pero también ACREEDOR de España, asunto algo espinoso.
La situación, eso si, es bastante parecida a la que vivieron los países en ISI en los años 80. Ahora es la UE, materializada en Alemania la que exige una serie de ajustes antes de seguir prestando dinero a España. Y resulta lógico, pues han sido los bancos alemanes los que han financiado gran parte de la economía española, pero también griega o italiana. Estos bancos, eran los que permitían las importaciones de productos alemanes en crédito, posponiendo su pago, por ejemplo.
Llegado 2012 se produce un cambio de gobierno en España. Las nuevas políticas que tomará este gobierno serán las que enuncian con tanta insistencia la UE, que a su vez son las mismas que las del FMI. Por otro lado las políticas monetarias están en la práctica desactivadas, pues no cabe lugar a unas políticas monetarias restrictivas, y las políticas monetarias expansivas están frenadas por los bajos tipos de interés (de continuar bajarlos podría desembocar en lo que Keynes llamaba “La trampa de la liquidez) y por las directrices del BCE que teme la inflación, y protege a la eurozona a capa y espada de ésta, siendo dicho objetivo su mayor prioridad. Se produce por tanto una diferencia respecto a Latinoamérica, que pudo saldar sus deudas nacionales con inflación, fomentar bonos con tipos nominales más altos (buscando atraer capitales) y pudo depreciar su moneda para ganar competitividad.



Keynes ya trataba de este tema en sus escritos de los años 20.
Este autor se refería a la posibilidad de una moneda sobreevaluada que tendiera a la economía al déficit corriente. Ante esto, Keynes lo tenía muy claro. Los ciudadanos británicos aceptarían mucho antes una devaluación, aunque comprometiese parte de su poder adquisitivo (pues se encarecen las importaciones) que una “devaluación interna” que redujera los salarios, nominales y reales.

Y eso es lo que ocurre. Latinoamérica tuvo que hacer enormes sacrificios y degeneró en una situación social muy precaria en muy poco tiempo. Sus ciudadanos vieron los procesos de ajuste sin dosificar ni anestesia, ni siquiera con clemencia, puesto que los acreedores buscaban cobrar cuanto antes.

Europa tendrá que hacer enormes sacrificios, pues esta historia no hace más que empezar. De momento la sociedad aún se mantiene en condiciones básicas aceptables, y los planes de ajuste están siendo, de todas maneras, más suaves que los que vivió Latinoamérica. No se han aplicado políticas monetarias restrictivas, a diferencia del caso de los 80. Pero hay un factor a destacar que es la devaluación interna que viven los países periféricos de la UE. Ella busca reducir los precios, a grandes rasgos. Para ello debe reducir salarios y por ende costes. Así la economía recuperará su competitividad, mejorarán las exportaciones, éstas fomentarán el empleo, y se recuperará la economía.
Hasta ahí la teoría.

En conclusión, la crisis de la deuda en España muestra grandes similitudes con la de Latinoamérica de los años 80 y 90:

· Caída de la producción (PIB) y del empleo, generando enormes bolsas de desempleo. Si éste se mantiene en el tiempo, conduce a mayor pobreza, miseria e incluso indigencia, pues muchos son forzados a quedarse sin hogar

· Políticas monetarias y/o fiscales restrictivas que agudizan aún más la caída del PIB y del empleo. Ellas constituyen los conocidos como “procesos de ajuste”.

· Presión de los mercados financieros, que cesan el crédito a las naciones deudoras poniendo en apuros al sector empresarial y público.

· Unos acreedores muy exigentes que buscan, ante todo, recuperar sus créditos concedidos. Ellos refuerzan la presión de los mercados financieros, a la vez que ejercen presión por otros flancos como son el ámbito político o institucional.

· Una deuda externa, y a rasgos generales, una deuda total difícil de imaginar, así como de cuestionable reembolso por su enorme cifra. 







BIBLIOGRAFÍA


· Estadísticas de la base de dato del Banco Mundial (World Development Indicators and Global Development finance)

· Desarrollo y subdesarrollo en la economía mundial (capítulo 4). Ángel González Martínez-Tablas. Universidad Complutense de Madrid.

· La globalización económica (capítulo 3) página 61. J.M. García de la Cruz. Universidad Autónoma de Madrid

· “What Washington means by policy reform” publicado por John Williamson.
Latin American adjustment: How much has happened?

· Macroeconomía (5ª ed.). O. Blanchard, A. Amighini, F. Giavazzi.

· Oficial Energy Stadistics (EE.UU). Energy Informacion Administration (EIA)

· La crisis de la deuda externa de América Latina en el siglo XIX y XX. Eric Toussaint

· Contribuciones del foro “Soloespolítica” en diversos debates e intercambio de ideas sobre el problema de la deuda en Latinoamérica.

lunes, 21 de enero de 2013

LA DOLOROSA CRISIS DE LA DEUDA (2ª PARTE)

   



   LA CRISIS DE LA DEUDA



(2ª parte)



La crisis de la deuda en Latinoamérica



Esta segunda parte del ensayo es complementaria y extensión de la anterior (http://nanblogzone.blogspot.com.es/2013/01/la-dolorosa-crisis-de-la-deuda-1-parte.html), que sólo sirvió como esquema introductor, pero resulta un poco inútil pues nos falta un análisis de los hechos, nos falta por conocer cómo ha afectado esto a las gentes, a los países, a las economías. Para ello surge la siguiente pregunta, que servirá como base para esta segunda parte, que tiene un marcado carácter histórico-económico.

¿CUÁLES HAN SIDO LAS CRISIS DE LA DEUDA MÁS IMPORTANTES Y SIGNIFICATIVAS?

En este periodo surge la agonía del continente Latinoamericano (pero no sólo esta zona, Polonia y otros países también viven situaciones duras) debido a la asfixia de la deuda creciente y los consejos impuestos del FMI. Por poner un ejemplo, entre 1970 a 1980 la deuda brasileña incrementa en un 1.147%, la argentina en un 367%, la mexicana en un 723%, la venezolana en un 1.964% o la chilena, en un 305%.
Todas esas cifras son astronómicas y son sólo el principio, pues a partir de los años 80 el proceso de endeudamiento se retomaba, y en los 90 continuaba.
A todo esto el FMI da respuesta en colaboración al Banco Mundial, a la OCDE, y al gobierno estadounidense. Es ahí cuando se formula el Plan Brandy y el Consenso de Washington, popularmente conocido como el nacimiento del neoliberalismo (punto 5 de esta exposición).

Es una exposición larga pero muy interesante, pues es CLAVE para entender (es el siguiente paso), lo que hoy día ocurre en Europa.





1) INTRODUCCIÓN Y PRECEDENTES

Sin duda la crisis de la deuda latinoamericana es el mejor ejemplo de este tipo de crisis financieras. Su estudio es de suma importancia debido a que nos puede servir para averiguar cuáles son las causas de estas crisis, cuáles son sus efectos, y cuáles son sus posibles soluciones. Además el estudio de todo esto nos puede ayudar a prevenirlas en un futuro y evitar esos duros efectos de ajuste que ha de realizar una economía que se halla en esta crisis, o que al menos esos ajustes no nos pillen por sorpresa.
Desde los años 50 y hasta los 70 las economías latinoamericanas estaban convencidas que la base del éxito y la prosperidad económica se hallaba en un sector industrial potente e importante. El camino al “desarrollo económico” debía pasar por una industrialización que diera impulso a la producción y al trabajo. Para ello las economías debían estar protegidas de su competencia exterior. El proceso de industrialización debía ser acompañado por un proteccionismo económico hasta que la industria naciente pudiese hacer frente a las industrias de los países desarrollados, así, se bloquean las importaciones (con aranceles, contingentes, burocracia) y se favorece la producción nacional y la posible exportación.
En la práctica el sistema en cuestión, la industrialización por sustitución de importaciones (ISI), no dio los resultados esperados. La pobreza no llegaba a reducirse, y los efectos directos de estas políticas fue un notable desajuste comercial y por cuenta corriente de las naciones que aplicaban la ISI. Trataremos el problema por cuenta corriente.


El proceso industrializador necesita de los incrementos de la productividad del trabajo, ya sea por mejora de los instrumentos o de la tecnología, o de la capacidad organizativa. Por tanto el primer paso se traduce en “modernizar” el sector agrario y primario en general, para que éste genere un excedente de producción y de trabajadores.



¿Con qué objetivo? Un excedente de trabajadores abandonará el campo en busca de oportunidades en las ciudades. El excedente de producción agrícola servirá para alimentar a esa población que recién se ha instalado en las ciudades, y que ahora, o puede dedicarse al comercio, o al proceso industrial. Los gobiernos fomentaban que se incorporarán a las fábricas en el proceso de industrialización que éstos encabezaban.
Para crear fábricas y mejorar las instalaciones y la tecnología se precisaban bienes de equipo que las naciones en ISI no podían producir, por tanto, debían importarlos.
Los bienes de equipo son bienes caros y de alto valor añadido, que tradicionalmente exportan las naciones más ricas. Los países en ISI debían, por ende, gastar buena parte de sus recursos en importar esos bienes de equipo que eran fundamentales para la industrialización. A su vez su fuente de recursos era débil, pues sus exportaciones se basaban principalmente en productos primarios de escaso valor añadido, muchos, obtenidos de la naturaleza directamente y exportados luego, con poco valor.

En conclusión, la situación general era que las exportaciones eran de bajo valor y las importaciones de bienes de equipo eran caras y además requerían capacitación para su conocimiento, uso y aplicación. El desajuste es evidente: las naciones en ISI gastaban año tras año más recursos en importaciones de los que obtenían de sus modestas exportaciones. Cuando este desajuste se pronunció o se alargó en el tiempo muchas naciones, incluso, recurrieron a sus reservas, pero ello no era lo más recomendado.
La idea general fue que dado este déficit comercial constante se genera un déficit corriente por balanza de pagos que es suplido, como no puede ser de otra manera, con endeudamiento.

La creencia era la señalada en la apertura del ensayo. Ese endeudamiento permitiría en un futuro tener una industria sólida, exportadora y de alto valor añadido que permitiera reembolsar los préstamos y mejorar respecto a la situación inicial. Los hechos demostraron que muchas naciones no tuvieron una mejora o una modernización de su sector primario, por lo que un fallo de base podría ser un factor explicativo del fallo del sistema de ISI.

A finales de los años 60 ante este proceso de endeudamiento que viven las economías en ISI, se replantea el sistema. Sus conclusiones son que ha de ser reforzado, y los Estados buscan su coordinación para mejorar los resultados del proceso industrializador.
Se mejoran los incentivos creándose mayores subvenciones y todo tipo de incentivos fiscales que promovieran la industrialización. A su vez, se cae en cuenta del factor de ESCALA, por lo que las naciones en ISI firman acuerdos para facilitar el intercambio comercial entre ellas y aprovechar el mercado potencial, mejorando la escala, así los costes, y obteniendo así una ventaja en costes, muy importante a la hora de “conquistar” un mercado en crecimiento. La Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) se creó con dicho objetivo, cuyas metas deberían estar en funcionamiento en 1972, hecho que debido a las crecientes tensiones en la región, se daría décadas más tarde.

En los años 70 se inicia la crisis del petróleo, una crisis de exceso de oferta que afectaría muy negativamente a las naciones en ISI ya que éstas buscaban precisamente aumentar su producción y sus exportaciones, pero en un contexto en el cual sobraba producción, el ajuste implicaba necesariamente una caída de la producción y de los precios. El precio del petróleo se disparó y ello desvió aun más algunos déficits corrientes que tuvieron que ser equilibrados con más endeudamiento.
En esta época, la crisis del petróleo se caracterizó por la decisión de los países de la OPEP (un cártel creado entre los principales países productores de petróleo) se elevar el precio del petróleo en respuesta a Israel y sus aliados, en la guerra “del Yom Kipur”.
El resultado de ello, en síntesis, de traduce en una transferencia colosal de recursos monetarios y rentas de las naciones importadoras de petróleo (en especial Europa y EE.UU) a los países exportadores de petróleo, los países del Golfo, y a la OPEP.
Así la mayoría de países reforzó o cayó en déficit comerciales, mientras la OPEP tenía un exceso de recursos enormes debido a sus superávits comerciales.
Estos excesos de liquidez (los conocidos como “petrodólares”), fueron depositados en la banca internacional, debido a que tal cantidad de recursos no tenía siempre una empleabilidad rentable en aquellos países.

Volviendo al entorno en el que nos situábamos, las naciones ISI mantenían sus políticas de industrialización, a la vez que se hundían aún más sus déficits corrientes debido a la importación de petróleo más caro. Cabe señalar que no todos los países se vieron igual de afectados, ya que parte de ellos eran exportadores de petróleo.
De todas maneras, la demanda internacional cayó, afectando a la caída de bienes de equipo, que necesitan materias primas para su elaboración.

En conclusión de los años 70, y como término general, podemos destacar una pronunciación mayor del déficit corriente de las naciones en ISI ya que las importaciones se encarecen debido a las subidas del precio del petróleo, y las exportaciones son más débiles debido a la caída del precio de las materias primas.

El ejemplo de Argentina es uno de tantos ejemplos sobre la tendencia que seguía la evolución del sector exterior latinoamericano.


En este contexto, al lector le puede extrañar que aún estas naciones no cayeran en una especie de bancarrota o un colapso que frenará el sistema en cuestión.
Este proceso fue todavía posible gracias al endeudamiento.
Las naciones en ISI y en especial las naciones latinoamericanas, podían hacer frente a estos déficits corrientes gracias a que la banca internacional les prestaba los “petrodólares”, aquellos excesos de liquidez que tenían los países productores de petróleo.
Así el proceso de endeudamiento fue sucediéndose durante todos los años 70, sin mayores reparos debido a la abundancia del crédito.


Brasil es otro de los países que refleja esta situación.
Previo a 1981-2, el déficit corriente de Brasil era muy elevado y persistente, y dicho equilibrio pudo mantenerse y agudizarse gracias al ENDEUDAMIENTO ofrecido por la banca internacional.



2) IMPACTO DE LA CRISIS.


A finales de los años 70 las economías más desarrolladas presentaban grandes salidas de capitales, debido a sus déficits corrientes y un fenómeno llamado estanflación, es decir, escaso crecimiento económico con inflación. La inflación no era un fenómeno extraño pues la subida del precio del petróleo afectaba a los combustibles y por ahí al resto de productos. Éste se había multiplicado por 2,5 veces su precio, de 1970 a 1980, en términos reales. Hay que entender que en aquella época la producción tendía a ser intensiva en energía y los criterios sobre eficiencia energética no estaban extendidos: esta sería la época en la que se empezarían a tener en cuenta. Por tanto la relación entre el precio del petróleo y la inflación era en la misma dirección.

En los países europeos se llevaron políticas monetarias restrictivas basadas principalmente en reducir el crecimiento de la oferta monetaria, llevando así a la economía a una desinflación y planes de ajuste (de reducción del déficit presupuestario) que deprimieron la economía y elevaron el desempleo. En el caso alemán, francés e inglés fue donde la “tasa de sacrificio” fue mayor, provocando así más desempleo al reducir la inflación.

En EE.UU las medidas con las que se buscaba atraer capitales fue el incremento del tipo de interés que ofrecían depósitos y letras del tesoro. A finales de los años 70 estos rendimientos superaban el 10% y a principios de los 80 se alcanzaría el máximo, torno al 15%. Esto provocó una salida en masa de capitales de Latinoamérica ya que la economía estadounidense ofrecía atractivos intereses y seguridad jurídica y de estabilidad de la inversión.

Al ponerse en marcha a nivel mundial una operación de reducción de la oferta monetaria, de reducción de la producción y del empleo y de las rentas, el ahorro canalizado por los bancos era menor y el crédito empezó a escasear. Este proceso se agudizó con la salida de capitales de Latinoamérica que se describió previamente. Los países en ISI se encontraron un doble problema entonces. Por un lado necesitaban la financiación externa para seguir desarrollando su industrialización y por otro lado los tipos de interés de los EE.UU habían subido repercutiendo directamente al servicio de la deuda que debían pagar estas naciones y ahuyentando la financiación que tanto buscaban.
Durante las décadas anteriores los países habían amuculado grandes cantidades de deuda externa, pues esta financiación venía, como se dijo, principalmente por los petrodólares. Cuando EE.UU elevó los tipos de interés se empezó a temer por recuperar los fondos prestados (debido a la huida de capitales). La reacción de la banca internacional fue disminuir los préstamos a los países en ISI. Las empresas y especuladores abandonaban la región ya que bonos estadounidenses y europeos ofrecían mejores condiciones para sus capitales.

Los países en industrialización tendieron constantemente a depreciar sus monedas para salvar sus exportaciones y mejorar sus balances comerciales, pero ello forzó a la caída del poder adquisitivo y la caída de la demanda internacional.
En 1981, en un contexto de políticas de ajuste severas (políticas monetarias y fiscales restrictivas) se hunde el comercio internacional, repercutiendo una vez más a la caída del precio de las materias primas, la principal exportación de los países latinoamericanos.

En 1982 se comienza a dudar realmente si Latinoamérica podrá pagar la deuda que ha contraído durante tantos años. Las dudas se despejarían en agosto de 1982 cuando el ministro de Hacienda mexicano asegura que México no puede pagar la deuda externa y se concede un periodo de moratoria de 90 días.

Enseguida se cierran los canales de financiación a todos los países en ISI, que necesitaban urgentemente esa financiación para continuar con su proceso. Ese proceso debería ser replanteado debido a la falta de recursos y por el pago de la deuda, que era mayoritariamente a corto plazo en aquel momento. No sólo en Latinoamérica, otros países que llevaban el sistema de industrialización por sustitución de importaciones empezaron a verse con problemas, como lo era el caso de Polonia desde 1980.




3) REPERCUSIÓN DE LA CRISIS. FASE I

En el momento que México asegura al mundo que no puede hacer frente a su deuda externa provoca la inmediata reacción de los EE.UU, los cuales seguramente no quisieran repetir la experiencia de la crisis de la deuda de los años 30, en la que hasta 14 Estados latinoamericanos renunciaron a pagar su deuda.
En aquel momento el gobierno de R. Reagan se reúne con el G7 para buscar su apoyo, y se produce una desposesión de las funciones del FMI, quien en su creación tenía como objetivo inicial la estabilidad del sistema financiero y del sistema de tipos de cambio internacional. Así a la causa norteamericana se sumaba los países más desarrollados del mundo, el FMI y el Banco Mundial, quienes ponen en práctica una política ofensiva hacia los países que no pueden cumplir con la deuda.

Los países acreedores deciden entonces tratar cada uno de los países en particular. Anteriormente en la crisis de la deuda de los años 30 los países latinoamericanos en bloque renunciaron a la deuda que tenían con sus acreedores, EE.UU, Reino Unido y Alemania mayoritariamente. En este caso se decidió que los problemas de la deuda externa se tratara “caso por caso”, evitando así la formación de un bloque común para los países deudores y reforzando así su posición.
En las negociaciones se llegan a múltiples acuerdos. No se suspendería el servicio de la deuda, es decir, su reembolso, sino que se haría una reprogramación de ésta consiguiendo mejores plazos para los deudores o mejores condiciones de pago. No sólo eso, las naciones acreedores a través del FMI exigieron una serie de reformas para que no se repitieran las políticas llevadas hasta ahora. Las reformas era un amplio programa de reformas económicas y estructurales por el cual las economías latinoamericanas se abrían a los mercados financieros internacionales y se les imponía una reducción del papel del Estado en la economía. Así, éste debía abandonar algunas de sus misiones, tales como la regulación del mercado financiero, el control de determinados sectores económicos estratégicos, o la promoción de la industrialización.

Esa sería la lógica de los procesos de ajuste que exigiría el FMI y las naciones acreedores como condición para la reestructuración de la deuda externa. Políticas monetarias restrictivas que frenarán la inflación, desincentivaran el déficit comercial y políticas fiscales restrictivas de reducción del gasto público. Muchas industrias cerrarían, otras empresas serían privatizadas… pero la conclusión es evidente: una caída de la producción y del empleo, que bajo un contexto de caída del gasto público, deja a las personas al borde de la exclusión social y cerca de la pobreza.
De esa manera la mayoría de naciones latinoamericanas entran en recesión a partir de 1982, destruyendo el tejido productivo y el empleo y poniendo aún más en duda la capacidad de pago de los países deudores.

Los países acreedores a su vez exigen el reembolso de la deuda externa fuere como fuere. Mediante programas de reestructuración y procesos de ajuste económico se logra postergar el pago de la deuda, aún así los capitales siguen huyendo a Latinoamérica.
La CEPAL calcula que entre 1983 – 1991 la fuga de capitales ascendía a más de 200.000 millones de dólares.



4) PLAN BAKER. FASE II

Los distintos gobiernos latinoamericanas deciden nacionalizar (o estatizar) las deudas de grandes compañías privadas nacionales que se habían sobreendeudado durante los años previos.
En el caso de Argentina, por ejemplo, la operación de asumir la deuda privada por parte del Estado costó, entre 1980 – 1982, en torno al 25% del PIB. Este esfuerzo se hacía para evitar el colapso del sector privado y que la recesión se agravara aún más.

James Baker, secretario del Tesoro de EE.UU, decide materializar toda una serie de medidas que habían sido impuestas para las naciones deudoras. Su objetivo era recuperar en torno a 30.000 millones de dólares en préstamos concedidos a la vez de reestructurar en torno a 175.000 millones de dólares pendientes de cobro.
En dicho plan se deciden plasmar 3 objetivos prioritarios en el momento:

a)    Políticas de ajuste. En este sentido debían exponerse claramente las políticas de ajuste que debían llevar las economías sobrendeudadas  a nivel macroeconómico. Las recomendaciones eran la de reducción de la inflación (política monetaria restrictiva), el ajuste del sector externo y así recuperar el crecimiento económico a través de ganar competitividad en el comercio internacional. De esa manera se logra un ajuste en la balanza comercial que si se torna positiva atraerá capitales a la nación y asegurará la devolución de la deuda.

Otra de las medidas es en el enfoque de ajuste fiscal. Los Estados endeudados por lo general presentaban déficits presupuestarios que aumentaban el endeudamiento nacional y consumían recursos. Se optó por la vía de recorte de gastos, para que una subida de impuestos no deprimiera aún más el consumo y la renta de las personas.

b)    Asesoramiento técnico y monetario. El FMI debía desempeñar la función de fiscalizador de todas estas políticas de ajuste. No sólo eso, debería ayudar con recomendaciones en el proceso de ajuste y con recursos monetarios para fomentar el cambio estructural. Así se potenció los bancos regionales para el refuerzo de dicha misión.

c)     Recuperar el crédito a las naciones deudoras. El objetivo era entregar recursos monetarios a los grandes bancos de las naciones deudoras para que pudieran canalizar la inversión que se requeriría para el cambio estructural y de refuerzo de las políticas de ajuste. Se propusieron así 20.000 millones de dólares para el periodo 1985 – 1988 para las naciones deudoras.


En los próximos años con estas propuestas se  produciría un gran ajuste.
La deuda se iría devolviendo reduciendo así los niveles de endeudamiento totales pero muchas reservas de bancos centrales habían menguado considerablemente. Además los planes de ajuste provocarían unos “desastrosos años 80” en términos de pobreza.
Los niveles de desempleo e indigencia se disparan, todo ello provocando un enorme trauma social y llevando a Latinoamérica a una “década perdida” que sería especialmente dura para las clases más humildes y la clase media.






5) PLAN BRADY Y CONSENSO DE WASHINGTON. FASE III

En 1989 el secretario del Tesoro norteamericano Nicolas Brady lanza un nuevo plan para corregir la delicada situación que vivían las naciones deudoras.
Busca una nueva reestructuración de la deuda, a niveles más realistas y en colaboración a la banca norteamericana, la gran afectada por los problemas de solvencia de Latinoamérica. Se harán reestructuraciones a medida que los países se acojan al Plan y acepten los planes de ajuste, que venían reforzados con la liberalización empresarial y sus privatizaciones. Encontró cierta oposición de la banca en general, aún así México pudo, por ejemplo, practicar un descuento sobre el 35% de su deuda (unos 18.000 millones de US$).

En ese mismo año se redacta el “Consenso de Washington”, para algunos, la formalización de las políticas “neo-liberales” que llevaba encabezando los EE.UU junto al FMI y el BM durante casi todos los años 80.
El Consenso de Washington es redactado de manera modesta por John Williamson en un documento de Word. Su artículo, “Lo que Washington quiere decir cuando se refiere a reformas de las políticas económicas”,  trata la reforma estructural y social de la economía afectando a 10 instrumentos de política que Washington exigiría reformar para reestructurar la deuda, adecuar mejor los plazos o negociar nuevos préstamos o incluso “rescates” (concepto que ya se emplearía en la ayuda a México en los años 90 por el gobierno de B. Clinton)
Estas 10 políticas deberían ser las siguientes. Cabe mencionar que no todas las ha aplicado los EE.UU, y otras tantas refuerzan el papel exterior de este país


1.    Déficit presupuestario: Evitarlo a toda costa. Surge el concepto de “disciplina presupuestaria”. El déficit puede ser aceptable mientras no desemboque en un aumento del ratio deuda/PNB. En 1993 el Congreso aprobaría la ley Gramm-Rudman-Hollings para el control presupuestario, pero esta ley queda suspendida en caso de recesión)

2.    Las prioridades del gasto público: evitando las subvenciones indiscriminadas, pues éstas son una seña inconfundible de la corrupción del entramado político. El Estado debe dedicar su gasto público con prioridad a la educación básica y la atención sanitaria básica, así como asumir un rol activo en las infraestructuras en caso de que éstas dificulten el comercio o la eficiencia.

3.    La reforma fiscal: El Consenso  aboga por la reducción del gasto, principalmente. Sobre la reforma el Consenso dice poco. Asegura que la base imponible íntegra debería ser amplia y los tipos impositivos marginales moderados. Se abre el debate para gravar las rentas de intereses de los activos que tienen las personas fuera del país como remedio a la evasión de capitales, pero en ningún caso se plantea nada en concreto.

4.    Los tipos de interés: Éstos deben ser determinados por el mercado (para evitar la asignación inadecuada de los recursos) y deben ser positivos en términos reales, a fin de disuadir la evasión de capitales y para incrementar el ahorro. Un matiz: el tipo real positivo debe ser moderado, pero si el contexto internacional describe unos tipos de interés alto esto no puede ser posible.

En la práctica lo que se hizo es mantener unos elevados tipos de interés nominales para atraer capitales de regreso a Latinoamérica.

5.    El tipo de cambio: Debe ser determinado por las fuerzas del mercado o bien sobre la base de si su nivel es coherente con los objetivos macroeconómicos establecidos. En los países en desarrollo el tipo de cambio real tiene que ser suficientemente competitivo para impulsar las exportaciones, y así recuperar los problemas por balanza de pagos (y no con la ISI). Es importante su estabilidad a lo largo del tiempo.

6.    Política comercial. La liberalización de las importaciones. Con la apertura comercial se accede a productos intermedios a precios más competitivos que permiten desarrollar un sector exportador. De la otra manera el proteccionismo crea distorsión en el mercado al blindar la industria nacional frente la extranjera. Así, esas distorsiones acabarán penalizando las exportaciones y “empobreciendo la economía nacional”

7.    La inversión extranjera directa (IED). La liberalización de las finanzas. Con la apertura financiera se consigue el capital necesario, la tecnología y la experiencia para reforzar el mercado nacional o contribuir con las exportaciones. Las limitaciones a la IED se consideran una insensatez y obra del nacionalismo económico. Por tanto, Washington desaprueba este hecho, al menos cuando lo aplican otros países que no son EE.UU

8.    Las privatizaciones. Esto podría incluirse en el punto 2. Las prioridades del gasto enuncian que debe renunciarse por lo general a las subvenciones. Los subsidios que deben acabarse cuando antes son los dedicados a compensar las pérdidas de las empresas públicas. Con déficits, estas empresas o deben cerrar o liquidarse.

La privatización puede ser una útil política ya que permite obtener unos ingresos que alivien la presión sobre el presupuesto, en el corto plazo, y son gastos que el Estado deja de imputar en el largo plazo. No sólo eso, al sostener que la gestión privada es más eficiente que la estatal (asunto materializado en el Plan Baker), esta modalidad de gestión reportaría beneficios que luego, parte de ellos, se tributarían al Estado en forma de impuestos sobre los beneficios.

9.    La desregulación. La desregulación se impone en EE.UU con los gobiernos de Carter y luego Reagan. Normalmente se expone como un éxito en EE.UU. A su vez en Latinoamérica se encuentran las economías más reguladas del mundo, al menos en teoría. Existen controles sobre la creación de compañías, sobre las nuevas inversiones, restricciones a la IED, restricciones a las salidas y entradas de capitales, limitaciones sobre el uso del beneficio de las multinacionales, control de precios, barreras arancelarias y contingentes a la importación, asignación del crédito de manera discriminatoria y elevados impuestos sobre las rentas de las empresas, entre otras limitaciones. Además la toma de decisiones sobre casos puntuales está mal vista por los EE.UU, pues así se generan incertidumbre e inestabilidades, y ofrece incentivos a la corrupción. La propuesta se trata de acabar con tanta barrera y legislar con decretos de gobierno para dar cierta estabilidad jurídica.

10. Los derechos de la propiedad: Los derechos de la propiedad deben estar establecidos de manera firme para que exista un satisfactorio funcionamiento del sistema capitalista. En Latinoamérica estos derechos no son claros, por lo que dificulta el funcionamiento correcto del sistema. La idea se reforzará con la premisa naciente de los “derecho de imagen” y “derechos de autor” extendiéndose a las creaciones artísticas como la música o el cine, que sólo busca una expansión mayor del mercado y de los beneficios de las empresas asociadas al entorno… y reforzar los derechos de propiedad, claro está.


Durante toda la década de los 80 y 90 se impusieron estas políticas que ponían las condiciones del Consenso de Washington para recibir los créditos del Banco Mundial. Ello suponía poner en práctica fuertes ajustes estructurales y medidas desregularizadoras. El caso de Nicaragua y Honduras es ilustrativo.

La ayuda condicionada llevaba a amplios sectores de la población a sentirse  desposeída de su propia soberanía, pues la que se imponía eran directrices extranjeras, extrañas y que causaron pobreza y desempleo.

En 1991 se otorga un crédito de 110 millones de dólares a Nicaragua condicionado a que éste país permitiese la entrada de mayores volúmenes de inversión extranjera directa, privatizara ciertas industria estatales y diera más facilidad y más facilidades a las operaciones de la banca privada.

En 1992 se otorga un crédito de 82 millones de dólares a Honduras a través de la Asociación internacional de fomento. La condicionalidad trataba de una reducción del precio del petróleo y la iniciación del proceso de privatización de la industria y las empresas estatales.

Ambos casos, hablan por sí solos.




6) VUELTA A LA CRISIS. FASE IV

«La tasa de pobreza disminuyó en los años 50 y más rápidamente aún en los años 1960-70. Los años 80 han sido desastrosos. En los años 90, sólo algunos países han registrado una disminución de la pobreza (Chile, Colombia)» (PNUD, 1997, P.37).

Tras la aplicación de las medidas de ajuste descritas anteriormente los países empezaron a mejorar gradualmente su situación macroeconómica. Algunos desequilibrios como la inflación o el déficit corriente se estaban conteniendo, lo mismo ocurría con el déficit presupuestario. Todo ello había supuesto el incremento del desempleo y de la pobreza, por lo que las medidas eran por lo menos impopulares de cara al público, cuando no expoliadoras o dominadoras, como se llegó a acusar las misiones del FMI y del BM.
Hacia 1993 – 1994 los economistas se empezaban a dar por satisfechos debido a las medidas adoptadas así como sus resultados. Se exaltaba que los capitales regresaban ya a Latinoamérica y que su situación cada vez era mejor. En teoría, se ponía fin a esa década perdida de crecimiento y desarrollo económico.
Así, el exgobernador del FMI, Jacques de Groote decía en marzo de 1994:

«Existen innumerables ejemplos de éxito. El caso típico es el de México. En octubre de 1982, este país conocía una grave crisis de la deuda y la acción conjunta del FMI y del BM permitió una adaptación rápida, un enderezamiento de la balanza de pagos con una disminución limitada y de corta duración de los ingresos de la población. Hoy se asiste a un retorno de capitales hacia México y el Banco Mundial ha generado un programa para diversificar la producción. (...) De hecho, el conjunto de los países de América Latina (...) se comportan muy bien económicamente».


En realidad el regreso de parte de los capitales fugados había sido debido a los altos tipos de interés que habían aplicado las economías latinoamericanas. Pero otro factor que había atraído capitales era la ola de privatizaciones sin precedentes en todo el continente. Las grandes fortunas se desplazaron a la zona para comprar empresas de utilidad pública y de importante razón estratégica a un precio relativamente bajo, pues la posición negociadora del país deudor era casi nula, y las necesidades de financiación eran urgentes. Las amnistías fiscales también propiciaron regreso de parte de los capitales. Pero la característica común a estas 3 medidas enunciadas son que la llegada de capitales respondía a una razón concreta y por tanto, presentaban volatilidad. Estos capitales no habían venido para quedarse, sino más bien para aprovechar los altos intereses nominales de los bonos mexicanos, brasileros y argentinos, adquirir empresas o legalizar dinero fugado en su momento contradiciendo la legislación existente.

En 1994 el déficit corriente de México se vuelve a recrudecer y se agudiza aún más. Los inversores pierden la confianza en dicho país y retiran sus capitales. El efecto “Tequila” como se conocería más tarde, se extendería a los demás países de la región al igual que ocurrió en 1982. Brasil y Argentina elevaban aún más los tipos de interés pero la verdad es que con una inflación tan elevada los tipos reales no sorprendían tanto.
Las balanzas corrientes de Brasil y Argentina se comportan de manera similar, siendo muy deficitarias y poniendo en duda la capacidad acreedora de estas naciones en un futuro. Se desencadenaría el peor escenario de la crisis demostrando para muchos que las actuaciones del FMI no sirvieron para hacer nada más que enriquecer a determinado colectivo a costa de empobrecer a la mayoría del país.



7) FASE V.

Los distintos gobiernos continuaban con su proceso de endeudamiento.
Sería en los años 90, primordialmente, la década en la que la deuda externa se dispararía a niveles desconocidos hasta entonces. Ya no sólo quizás por problemas en las finanzas del Estado sino también que parte de las deudas del sector privado se nacionalizaron como se introdujo en la FASE II.
En México la retirada de capitales en masa puso en jaque al sistema bancario del país, que debió ser “rescatado” con un coste aproximado del 15% del PIB mexicano.
Estos rescates consistieron en la transferencia de grandes recursos a los grupos capitalistas locales que una vez salvados y asumidas sus deudas el Estado, exportaron la mayor parte de sus capitales financieros a los países del Norte. Otros aprovecharon la oportunidad para ampliar su cartera y adquirir empresas en privatización a precio de saldo, concentrando aún más la riqueza y fomentando la desigualdad.
Durante los años 90 abandonarán enormes sumas de capitales los principales países latinoamericanos, que deberían llevar una nueva oleada de privatizaciones en busca de ingresos extras. Las  primas de riesgo de los principales países continuaban subiendo en el año 1998, afectando no sólo a su Estado sino a la financiación de otras empresas. Ni hablar de las pequeñas empresas y hogares, que quedaron totalmente excluidos del crédito.

Tras 3 años en recesión, en el año 2001 Argentina decide que no va hacer frente al pago de su deuda. El 2002 se extendería la crisis a Brasil y Uruguay.


Cuenta corriente del Perú.
Como se aprecia, el desequilibrio de Perú es menos persistente y menos
violento que otros, sin embargo, la tendencia es a una balanza corriente negativa, es decir, 
el Perú se endeudaba año tras año a pesar de las medidas de correción del FMI
Todo ello dificultó la salida de la crisis de este país, y forzó a la hiperinflación que se da en 
este periodo.





Entre 1982 y 2000, América Latina había devuelto por servicio de la deuda 1,452 billones de dólares (1.452.000 millones de dólares), es decir, 4 veces más de la deuda total que existía en 1982 (que era de 333.200 millones).



Evolución de la deuda externa en América Latina y Caribe (1970 – 2002)



Pobreza absoluta en América Latina y Caribe (1987 – 1998).
La evolución desfavorable de las condiciones sociales es evidente pues en apenas 10 años la cifra de pobreza absoluta aumenta en casi 20.000.000 de personas.
El drama social que supuso la crisis de la deuda no sólo se recoge en este cuadro, pero sirve para hacerse una idea de la magnitud del problema.